domingo, 1 de julio de 2012

Cautivadores Guilin y Yangshuo

Hace unas semanas volví de un viaje de 20 días por el suroeste de China. Un viaje en tren cautivador y fascinante por una China desconocida y misteriosa con la que conocer un país inmenso y diverso como pocos. Ambientes y culturas totalmente distintos a la vida en Beijing, con numerosas minorías étnicas viviendo en parajes remotos olvidados por el tiempo, o ciudades nacientes con el sabor de la China de ayer aún presentes en sus calles y lagos. Mi primera parada: Guilin y Yangshuo, dos de los destinos imprescindibles para todo aquel que quiera viajar por China. 

Tras 26 horas de viaje en tren desde Beijing, llegué a Guilin, una ciudad muy agradable en donde hice unos inestimables amigos locales que me ayudaron a conocer sus pueblos en la montaña, hogar de las sonrientes minorías étnicas que conservan aún el estilo de vida de hace cientos de años, o los recónditos arrozales que esculpen las montañas a través de mágicos escalones entre las nubes que acarician las montañas.
















Especialidad de Guilín que no debe faltar en toda cena con amigos... estofado de perro acompañado de licor Baijiu...




En el interior de las montañas de Guilin se esconde un tesoro misterioso y fascinante: un enorme complejo de cuevas como nunca antes había visto, en donde miles de personas se escondieron de la invasión japonesa entre un paisaje milenario de rocas caprichosas y grotescas, entre las cuales dejar volar la imaginación. Un paisaje mágico en el interior de las montañas sacado del sueño más febril del más perturbado de los visionarios.





Tras decir hasta pronto a mis recién descubiertos amigos en Guilin cogí un barco a Yangshuo, paisaje kárstico sacado de un cuento de hadas lleno de arrozales y montañas imposibles. Una de las maravillas de China. Allí pasé una semana conociendo a la gente local, y dorando mi delicada piel blanca (vamos, que me quemé) en agradables viajes en bicicleta en donde perder la noción del tiempo y descubrir los mil y un rincones sorprendentes que esconde la región.














Desayuno típico en guilin y Yangshuo







Nuevo viaje en tren hacia mi nuevo destino: la provincia de Yunnan.




Relajante Kunming

Antes de coger la mochila y aventurarme hacia el norte de Yunnan, paré un par de días en Kunming, la capital de la provincia. A pesar de ser una ciudad de millones de habitantes, mantiene un ambiente muy relajado y apacible muy agradable. Allí una amiga mía me invitó a participar en la cena de graduación de su clase, una invitación que acepté sin dudar!




Este es el plato típico de Kunming, los "fideos para cruzar el puente". Se trata de un cuenco de sopa de pato recién hervido, en el que cuando te lo sirven tienes que volcar todos los ingredientes para que se cocinen al momento... para chuparse los palillos!!



Diverso Dali

En Dali me introduje ya en el fascinante mundo del mosaico de minorías étnicas del suroeste de China. Dali es una ciudad amurallada antigua, que ha podido mantener relativamente intactos su casco urbano y arquitecturas locales. 




En medio de la calle me encontré este animado desfile, al que no dude en seguir. Había petardos, cascabeles, la gente cantaba, trajes coloridos, repartían comida a la gente de la calle, extendían y mostraban telas de diseños locales... al de un rato, me di cuenta de que no se trataba de una boda como yo pensaba, y cuando vi a la señora sosteniendo entre lágrimas una fotografía seguida por un séquito de gente portando inciensos, no supe donde meterme... llevaba media hora sonriendo y charlando animadamente con los asistentes a un funeral....


Dali es un pueblo a los pies de las montañas, con una mezcla de culturas que la convierten en un fascinante mosaico de miles de años de antiguedad.








Fachadas de Dali. Por qué tener una fachada blanca cuando puedes dar a tu casa un diseño mucho más colorido?